martes, 22 de julio de 2008

TRES DE ESOPO

Zeus juez

Decidió Zeus en pasados tiempos que Hermes grabase en conchas las faltas de los hombres, depositando estas conchas a su lado en un cofre para hacer justicia a cada uno. Pero las conchas se mezclan unas con otras, y unas que llegaron después que otras, pasan antes por manos de Zeus para sufrir sus justas sentencias.

Por eso no nos incomodemos cuando los malechores no reciben pronto su merecido castigo. Tarde o temprano les llegará su turno.

El deudor ateniense

Un ateniense endeudado, apremiado por su acreedor para que le pagara su deuda, le pidió a éste que le concediera un corto plazo con el pretexto de que se hallaba en apuro; mas no logrando convencerle, trajo la única marrana que poseía, disponiéndose a venderla en presencia de su acreedor.

Llegó un comprador preguntando si la marrana era fecunda.

-Tan fecunda es - respondió el deudor- que hasta es extraordinaria: en los Misterios pare hembras y en las Anateneas pare machos.

Asombrado el comprador por lo que oyó, el deudor le exclamó:

-¡No te asombres tanto aún, porque esta marrana, además, te dará cabritos en las Dionisíacas!

La desesperación es causa de grandes mentiras.


Prometer lo imposible

Un hombre pobre se hallaba gravemente enfermo. Viendo que no podrían los médicos salvarle, se dirigió a los dioses, prometiendo ofrendarles una hecatombe y consagrarles múltiples exvotos si lograba restablecerse.

Le oyó su mujer, que lo acompañaba a su lado, y le preguntó:

-¿Y de dónde sacarás tanto dinero para cubrir todo eso?

-¿Y crees tú que los dioses me lo van a reclamar si me restableciera?-repuso el enfermo.

Nunca hagas promesas que de antemano ya sabes que será imposible cumplirlas.


No hay comentarios: